| El de ayer fue un partido
de verdadero infarto. Un público totalmente entregado,
el resto de partidos no acompañan, el tiempo transcurre
y el Real Zaragoza no puede, impotencia de los jugadores...
y al final, victoria agónica que nos permite seguir
respirando en nuestra particular lucha por la permanencia.
Kiko y yo acudimos a ver el partido y nos encontramos con
un estadio lleno de color y entusiasmo, y un gol en el último
minuto que arrancó un suspiro de alivio de nuestros
corazones.
La presión del Osasuna nos deshizo.
Volvía el equipo habitual del Real Zaragoza a La
Romareda, con la novedad de Soriano en
el centro del campo, en un intento de contrarrestar la mayor
altura de la plantilla de Osasuna. Los navarros, conscientes
de que el tiempo jugaba a su favor, se mostraban tranquilos
y muy seguros. Mientras tanto, nuestro Real Zaragoza se
perdía y se desordenaba frente a la fuerte presión
de los navarros. En este primer tiempo, Laínez
tuvo 2 excelentes paradas que permitieron mantener la portería
a cero.
El Zaragoza sólo jugaba al contragolpe cuando le
dejaban y siempre sin demasiado peligro. Con la sensación
de que no controlábamos el partido y la presión
de nuestra propia situación, se llegó al descanso.
En el segundo tiempo, el Zaragoza consiguió deshacerse
de la presión osasunista y, a partir del minuto 15,
comenzó a mandar en el partido y a acercarse con
peligro. La Romareda aplaudía con entusiasmo todos
y cada uno de los ataques, saques de esquina o faltas que
botaban los nuestros, intentando infundirles la garra que
a veces les faltaba.
Villa se peleaba con todos, pero el Zaragoza
atacaba demasiado estático y se perdía en
su propia falta de puntería. Víctor
sentó a Galleti y Savio
(que no lo estaban haciendo mal) en el minuto 71 y dio entrada
a Juanele y Cani, en un intento de aportar
ideas frescas. El público consideró que el
cambio no era el más apropiado y llegaba tarde, por
lo que dedicó una sonora pitada al entrenador. Caso
aparte es el de Juanele, que no goza del
favor de parte del público, y recibió algunos
comentarios relativos a supuestas aficiones a bebidas alcohólicas.
Poco después, también Yordi
sustituyó a Dani, pero el Zaragoza
seguía sin definir. El público continuaba
entregado, pero veía que el tiempo se acababa y se
desesperaba ante la inoperancia de los nuestros. Y, cuando
ya había gente que abandonaba el campo, Cani
saca una falta rápida desde la izquierda, Toledo
centra, rebota en un defensa y Álvaro
engancha un tiro raso en la frontal que nos da la victoria,
3 puntos y un respiro ante una permanencia que nos agobia.
El Zaragoza no puede descender.
A pesar de la situación y de la mala racha, el
Zaragoza no es un equipo desquiciado. Es un equipo cansado,
con poca plantilla, con pocos recursos tácticos y
con jugadores que pensaban que ya estaban casi salvados.
Sin embargo, le queda algo de aliento, como el que le ha
permitido hoy echarse arriba, a pesar de que las cosas no
le salían bien y había momentos de desesperación.
El Zaragoza sólo puede confiar en eso, en dar hasta
el último aliento en los partidos y confiar en algo
de suerte que le permita hacerse con algún punto
más para lograr la permanencia.
Lo malo de esta situación es que, equipos que hace
un mes eran carne de segunda, ahora se encuentran con renovadas
esperanzas y, lo que es peor, en racha. Por eso el Zaragoza
no se puede despistar, puesto que está el décimoquinto,
con 42 puntos con 3 sobre el descenso. Lo bueno es que estamos
6 equipos para 2 plazas, y parecemos de los menos probables.
Los tres puntos de hoy eran vitales, porque parecían
los más fáciles de todos los que quedan. Pero
el empujón de los de abajo nos obliga a volver a
puntuar para no jugarnos todo en la última jornada.
Así es que, aúpa maños, y concednos
la ilusión de ver a nuestro equipo una temporada
más en primera.
Hasta pronto y ¡¡¡Aúpa Zaragoza!!!
Peña
Zaragocista Penalti y Expulsión
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